Me mira. Siempre busca mis ojos.
Yo, a veces, tropiezo con los suyos casi sin querer. Son de un color azul desgastado. Los ojos almacenan la tristeza, y la soledad, y, de alguna manera, el pasado.
¿Será cierto que el tiempo desvanece los colores?
¿Cómo estás?, le pregunto... "Estoy mal, estoy mal"...
Parece ser que nunca estuvo bien.
Parece ser que ahora es ayer y será mañana.
La beso. La abrazo. Me sitúo a su lado. Ella sigue buscando mi mirada.
Hola bonita, le digo... "Tú si que eres linda", me responde... ¡Qué linda, qué linda eres!
Me pregunto qué ve. Me pregunto cómo forma su cerebro las imágenes, ahora que hemos perdido el libro de instrucciones. Me pregunto si es que su cerebro se devana buscando, entre las hojas de un diccionario inexistente, la palabras exactas que den respuesta a mis preguntas.
Se inquieta y tartamudea. Quiere decirme "eso" que exactamente no sabe cómo decirme.
No pasa nada, le digo mientras le acaricio el pelo y lo coloco, suavemente, por detrás de sus orejas.
Busca mi mano. La coge, me la besa...
Cómo podría ayudarte, cada día me pregunto, en voz baja, en un susurro, hablando sola y en silencio.
Nos apretamos las manos.
Le coloco bien las gafas... La achucho... Por detrás de mi espalda surge una voz conocida que dice "Hola, buenos días, ¿cómo va todo?
Él viene a visitarla casi todos los días. Es una visita casi cotidiana. Es, aparentemente, una visita de tantas, pero, en realidad, es mucho más: la acaricia torpemente, la besa y se la lleva.
Alguna vez los he visto: juntos, de espaldas al mundo, mirando los dos, en paralelo, a través de los cristales, un horizonte que no tiene líneas divisorias. Un horizonte que choca, inevitablemente, cada día, contra muros de hormigón y con un proyecto de jardín que no acaba de ser más que eso: un proyecto.
Pasan un tiempo, que comparten, mirando, sin hablar, sin articular sonidos, pero diciendo mil cosas que las palabras no tienen capacidad para dar forma.
Son dos mundos antagónicos conectados por puentes mágicos: el amor tiene estas cosas.
El amor es íntegro, el amor es sencillo, el amor, a veces, es, simplemente, estar ahí... ¡Y ella lo sabe!
No hay comentarios:
Publicar un comentario